Jamás estuvieron los locos menos de moda que este año, pues los cuerdos se han convertido en estúpidos y no saben cómo llevar su ingenio, tan simiescos son sus modales.
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domingo, 6 de marzo de 2011
El Rey Lear. W. Shakespeare.
lunes, 28 de febrero de 2011
Fragmento Ciego en Gaza- Aldous Huxley
-Tenías un aspecto encantador- comentó Helen sin hacer el menor caso de su interrupción-; tan encantador que casi me conmueve.
-Y todavía lo tengo- protestó él sonriendo.
(...)
-Lo peor del caso-dijo -Helen después de mirarle- es que tienes razón. Hechizas y conmueves, sabe Dios por qué. No es justo. Tú eres un timo, eres un truco y engañas a la gente con tus mentiras.
-¡Por favor!- protestó Anthony
-Nos obligas a darte algo, y tú, en cambio, no ofreces nada.
-Pero tengo la sinceridad de no brindar nada a nadie. Nunca pretendí ofrecer una pasión. Brindo solamente un entretenimiento-
Evocó entonces el inicio de sus relaciones, cuando ella se encontró en el umbral del amor, dispuesta a enamorarse de él. Estaba en el umbral y esperaba que él le dejase franca la entrada. Pero a pesar de su silencio y de su artificiosa amabilidad, ¡con qué determinación tan definitiva había cerrado la puerta Anthony! Él no deseaba ser amado. Durante cierto tiempo Helen quiso rebelarse; pero habia aprendido a desafiar al mundo con sarcástica resignación y terminó por aceptar sus condiciones. Las aceptó porque no tenía otra alternativa, y porque, después de todo, él era un hombre notable y ella le quería profundamente, pues, al menos, sabia satisfacerla en el lecho.
-¡Un entretenimiento!- Y dejó escapar una ronca risita.
(...)
-Lo reconozco-prosiguió ella después de una corta pausa-. Reconozco que eres honrado; pero esto no te exime del cargo de conseguirlo todo sin dar nada a cambio. Si quieres, llámalo timo involuntario. Creo que te vales de tu cara como de un arma. En cierto modo tus facciones inocentes son el antifaz de tu maldad.
sábado, 3 de julio de 2010
Watson. The Red-Headed League
En su singular carácter, la naturaleza dual se reafirmaba a si misma de manera alternativa y su extrema capacidad de precisión y astucia representaba (como he pensado a menudo), la reacción en contra del humor poético y contemplativo que de vez en cuando predominaban en el. El cambio de su naturaleza lo llevaba de una extrema languidez a una entusiasta energía.
Fragmentos de "Ser infeliz". Franz Kafka
Resoluciones. Franz Kafka

Recobrarse de un estado de decaimiento tiene que ser fácil, aunque sea a fuerza de pura voluntad. Me arranco del sillón; doy una vuelta a la mesa, pongo en movimiento la cabeza y el cuello; pongo fuego en los ojos; distiendo los músculos en derredor de aquellos. Contravengo a nada uno de mis sentimientos: saludo fogosamente a A; si ahora viniese, aguantaria amablemente a B en mi habitación; si se trata de C, a pesar del dolor y del cansancio me trago todo lo que pueda decir. Pero aun procediendo así, con cada falla que pueda quedar fuera del juego se arruinaría todo, lo fácil y lo difícil, y tendré que volver a ponerme en órbita. Por eso lo mejor que se puede hacer es soportar todo con calma; comportarse como un peso muerto, y aunque uno se sienta hecho a un lado no dejarse llevar a dar un solo paso innecesario; mirar a los otros con mirada animal; no sentir ningún remordimiento; en pocas palabras: hundir el fantasma de vida que aun subsista; o sea: aumentar en lo posible la ultima calma sepulcral y excepto esto, terminar con todo. Un movimiento característico de tal estado es recorrer las cejas con el dedo meñique.
jueves, 6 de mayo de 2010
A puerta abierta. J.P. Sartre
El miedo era oportuno antes, cuando conservábamos esperanza.*
Estoy poniendo mi vida en orden. Los que se ríen harían bien en imitarme.
*
No puedo soportar que esperen algo de mí. En seguida me dan ganas de hacer lo contrario.
*
¿Y qué te impide domesticarme?*
*
tu franqueza puede evitar catástrofes; cuando conozcamos nuestros monstruos...
*
Mi tesoro, tienes que decirle que huyó como un león. Porque tu querido huyó. Es lo que lo mortifica.
*
¡Ah! Ahí está la pregunta. ¿Son ésas las verdaderas razones? Razonabas,
no querías alistarte a la ligera. Pero el miedo, el odio y todas las suciedades que uno oculta son también razones. Vamos, busca, interrógate.
*
-Escucha, cada uno tiene su objetivo, ¿no es cierto? Yo me reía del dinero, del amor. Quería ser un hombre. Un valiente. Lo aposté todo al mismo caballo. ¿Es posible ser un cobarde cuando se han escogido los caminos más peligrosos? ¿Puede juzgarse una vida por un solo acto?
-¿Por qué no? Soñaste treinta años que tenías coraje y te perdonabas mil pequeñas debilidades porque todo está permitido al héroe. ¡Qué cómodo era! Y después, a la hora del peligro, te pusieron entre la espada y la pared y... tomaste el tren para México.
-No soñé ese heroísmo. Lo escogí. Se es lo que se quiere
-Pruébalo. Prueba que no era un sueño. Sólo los actos deciden acerca de lo que se ha querido.
¿Pero qué esperas? Los pensamientos no se atrapan con las manos
*
*
No hay necesidad de parrillas; el infierno son los Demás.
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