Por mas que nos resistamos, la moda esta en todo ámbito y momento y aunque sea difícil de creer donde mas marca tendencia es en la universidad. Basta con ver las diferentes áreas académicas para darse cuenta.
Jeans ajustados, una remera sobria combinando, perfume, accesorios a la par y un buen par de sandalias o botas –depende la estación- con una cartera haciendo juego, a lo sumo los apuntes en mano, pero mochila nunca. En el caso de los hombres, es un poco mas sutil, pero siempre jeans prolijos y camisa o en su defecto una remera discreta. Estamos ante el Departamento de Derecho. Ver a un (a) estudiante de esta carrera es como si vivieras cursando dentro de Chocolate un sábado por la noche –solo que el alcohol es reemplazado por el cafecito en mano-. La apariencia es lo que cuenta. Tampoco se los puede culpar, desde el primer año, su primera materia, el final es con traje obligatoriamente. De a poco te inculcan la filosofía “a mas costosa la ropa, mayores tus honorarios”.
Bombacha de campo, mate en mano, remeras gastadas y zapatillas embarradas. Mochila al hombro y siempre en bicicleta. ¿Cómo terminar de distinguirlos? Por el chaleco particular mandado a hacer para los de la carrera. Nos encontramos con los estudiantes de Agronomía. Sabiendo de ante mano que la ropa quieran o no, para el final del día, terminara en el lavarropas no se molestan por su apariencia ni por demostrar su estilo, su mente se encuentra en la flora.
La ropa que uno encuentra en cualquier local del centro, un jean recto –a lo sumo chupín cuando se encuentra el uso en su máximo apogeo- , una remera con cuello redondo, unas zapatillas, una mochila, si hace juego bien, si no “tampoco ando con tiempo de ver que me pongo”. Insulsos y desapercibidos, nos referimos al Departamento de Ingeniería. Su mente son las formulas y a menos que la base del estilo se base en alguna, la ropa es lo ultimo en lo que se van a fijar.
Parecen sucios, echados de casa y si no fuera porque están sentados en las escaleras de Doce de Octubre y San Juan alguien seria capaz de darles limosna. Hombres barbudos, remeras largas, un poco anchas, jeans desgastados. Las chicas pelo largo, sin arreglo, un jean, alguna remera hippie. Punto en común entre ambos sexos: pucho en mano –algún que otro porrito entre amigos también puede ser- y mochilas llevadas a la altura de las rodillas. Están en su mundo y la revolución para algunos tiende a ser su mejor amiga. Estamos ante el Departamento de Humanidades. Bohemios como ellos solos, se destacan fácilmente.
La moda queramos o no convive diariamente con nosotros, a veces un estilo nos llama más la atención que otro, a veces ni siquiera lo notamos. Pero se encuentra ahí presente, como siempre fue y siempre lo será. Lo importante: sentirnos a gusto con lo que llevemos puesto, a fin de cuentas las calles son nuestra pasarela y nosotros, nuestros diseñadores exclusivos.