Las presiones, el estrés, van siendo perfeccionados a medida que avanzan las nuevas generaciones. Si no sufrís alguno de esos síntomas tu vida esta careciendo de sentido, no estas trabajando al 100% menos que menos al 200% como se debería.
Cada vez corremos más, nos preocupamos más, vivimos apurados, amargados, malhumorados, dónde quedo la paz? dónde quedo el tiempo libre?. Que será de nuestras vidas si no sabemos disfrutar de un buen momento de tranquilidad, si no sabemos cuando parar, cuando bajar un cambio y disfrutar?
miércoles, 27 de noviembre de 2013
martes, 26 de noviembre de 2013
Mirando atrás
Una amiga me dice que suelo minimizar los problemas, que siempre que cuento algo que me pasa lo termino con un chiste o lo relato a la ligera, como una forma de autodefensa. Otra de mis amigas dice que retengo mucho, que debería enojarme más con el mundo. Mi psicóloga por otro lado, afirma que perdí el parámetro de lo que es algo grave.
Lo irónico es que no estoy enojada con el mundo, por más que tenga miles de razones para estarlo y -poniéndome a pensar- las encontrara en los días cotidianos, yo amo el mundo y sobretodo si mi mundo pasa estando en Buenos Aires. No puedo estallar, ya no.
A veces cuando uno tiene muchos problemas y ve todo negro durante largo tiempo empieza a dar cuenta de algunos destellos de colores, empieza a ver lo lindo. Empezas a buscar lo bueno y a recordar las cosas que te hicieron salir adelante y ser quien sos. Momentos, personas, cosas. Todo ayuda. Porque al final de cuenta, lo malo pasa, el tiempo también, y cuando te animás a ver atrás ves cosas que disfrutaste y nunca te habías dado cuenta, extrañas cosas que en aquel tiempo ocurrieron con tanta sutileza que te dan ganas de retroceder, cachetearte a vos misma y decir... aprovecha ahora !. Pero no funciona así, porque si realmente lo aprovecharas, de manera consciente, no sería igual de valioso.
Al final, la añoranza saludable, la que te permite mirar atrás pero seguir adelante, es lo que le da valor a la vida que va pasando.
Lo irónico es que no estoy enojada con el mundo, por más que tenga miles de razones para estarlo y -poniéndome a pensar- las encontrara en los días cotidianos, yo amo el mundo y sobretodo si mi mundo pasa estando en Buenos Aires. No puedo estallar, ya no.
A veces cuando uno tiene muchos problemas y ve todo negro durante largo tiempo empieza a dar cuenta de algunos destellos de colores, empieza a ver lo lindo. Empezas a buscar lo bueno y a recordar las cosas que te hicieron salir adelante y ser quien sos. Momentos, personas, cosas. Todo ayuda. Porque al final de cuenta, lo malo pasa, el tiempo también, y cuando te animás a ver atrás ves cosas que disfrutaste y nunca te habías dado cuenta, extrañas cosas que en aquel tiempo ocurrieron con tanta sutileza que te dan ganas de retroceder, cachetearte a vos misma y decir... aprovecha ahora !. Pero no funciona así, porque si realmente lo aprovecharas, de manera consciente, no sería igual de valioso.
Al final, la añoranza saludable, la que te permite mirar atrás pero seguir adelante, es lo que le da valor a la vida que va pasando.
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