A veces siento que a medida que pasan las generaciones nos
vamos volviendo menos tolerantes. Uno ya no se toma el tiempo necesario para
reparar algo, simplemente lo desecha.
Trato de pensar cómo habrán sido las cosas antes, en donde
las parejas duraban “hasta que la muerte los separe”. Una vez me dijeron, la
paciencia es más importante que el amor. Y así vi frente a mi 35 años de
aguante constante, de apoyo, de compañerismo. 35 años.
Donde esta nuestra
paciencia? Donde esta ese deseo de lucharla a la par? Esas ganas fervientes de
salir adelante pase lo que pase? Nos criaron para pensar que las personas somos
descartables, que si no funciona a la primera, no sirve para nada. Que si no te
pones de acuerdo no va más. Entonces yo me pregunto, cuándo algo realmente “va”?
Yo no creo que las cosas realmente deban ser tan sencillas como se cree. Yo pienso
que la pareja es una construcción, es una casa que vas cimentando desde el
piso, hasta la última teja, es algo en lo que trabajas toda tu vida, con amor y
dedicación y sobretodo, PACIENCIA. La tan dichosa paciencia.
Así que dejemos a un lado las películas románticas, los
banalismos, los clichés, y construyamos algo que dure “hasta que la muerte nos
separe”