Hablemos de las almas rotas, de las almas perdidas. Hablemos
de aquellas cosas que deseamos con todo nuestro corazón que realmente funcionen
y fracasan, fracasan constantemente. Que sintamos a una persona como nuestra
mitad no necesariamente significa que lo sea, extrañarla, desearla, proyectar
con ella. Amarla. A veces se ama lo eterno, a veces se ama lo que tan solo dura
un instante. A veces se ama lo imposible.
Creo que uno en la vida es una máquina de cometer errores,
pero la clave está en cómo coincidir con el otro para superarlos, como negocias
ese error, como podes ayudar a que el
otro lo supere, como te pueden ayudar a que vos lo superes. El cambio está en
uno, pero si viene acompañado de un poco de soporte, mejor.
Si me preguntan cómo me siento hoy, la palabra devastada me
queda corta, frustrada, triste, sola. Y eso que todavía no caigo en la
realidad. Sin embargo, a la larga, no dudo en que traerá consecuencias
positivas, sobre todo para el otro. El otro estará mejor, será más feliz, será
más libre. Será todo lo que quiso ser y no pudo por mi culpa, o al menos así lo
siento.
Yo supongo que lo superaré y punto. Las malas rachas suelen
ser una constante, el tema es como hacemos para salir adelante y encontrarle el
lado bello a la vida aunque a veces haya que mirarlo con lupa.
Hace muchísimos años atrás me dijeron “vos siempre pudiste
sola con todo” y no lo dudo, y lo peor es que ninguna persona en el planeta que
me haya conocido lo duda tampoco. Ete aquí lo frustrante: dejen de asumir que
puedo con todo sola y por algún momento en mi vida, ayúdenme, aunque sea difícil,
aunque me cueste aceptar y denme un enorme abrazo en vez de ganas de pelear.
Pero como dice el dicho, no está muerto quien pelea, y yo
hoy por hoy, debo estar más viva que nunca. Así que no queda otra que erguir la
frente en alto y caminar, caminar y nunca parar.
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