martes, 3 de junio de 2014
Caras de Poker
Cara de poker. Necesaria en tantas situaciones. Sensaciones internas que te carcomen. La vas sosteniendo conforme pasan los minutos, las horas hasta que alguien se acerca y te desmorona todos los muros construidos con una pregunta "Estas bien?". Lágrimas. Llanto. "Pero qué te pasa'?". No podes hablar, no queres hablar. No tenes ganas de explicar. Le sigue el abrazo. Te derriba aún más los muros. Se acrecienta el llanto. Tu cabeza grita "compostura" y parás. Paraste en seco. Y volvés a la normalidad. A la cara de poker. A la rutina. Llegás a tu casa y dormís. Que bien se siente. Que buena escapatoria. Y nada esta bien. Todo esta mal. Y dormís. Porque como Walt Whitman dijo "solo en sueño puede ser libre el hombre". Y eso es lo que querés. Querés ser libre del llanto. Libre de la angustia.Querés soñar con que todo esta bien. Todo volvió a ser como antes. Mirá, una sonrisa. Mirá un te quiero. Mirá un abrazo. Y vos lo ves. Y parece real. Y en ese momento, la necesidad es tan grande, que parecer y ser pueden ser sinónimos aunque sea una tarde.
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