domingo, 5 de mayo de 2013

A.E.T

Y lo cierto es que podría quedarme el rencor, la bronca de lo fallido. La resignación. Pero solo se me viene a la cabeza vos diciéndome que le tome las medidas al bajo mesada para las cortinas, ambos hablando de que las paredes necesitan pintura, tus quejas de que no entras en la cama y necesitamos una de dos plazas, tu cara de celoso no queriendo demostrarlo, esa manía de morderte el piercing, esa locura de dormirnos con la tele, el aire acondicionado y las luces prendidas, la persiana alta y las ventanas abiertas, te escucho diciéndome lo feo que es el sillón que tengo en mente comprar o como me escribías "momia" en el whatsapp cuando te contaba que me había perdido en el Bs As Design. Como me advertías que me cuide porque soy un despiste ambulante. Que me agarres la mano en la calle cuando menos lo esperaba. Que me cocines, que te cocine. Llevarte Mc Donalds y Starbucks o Havanna al trabajo. Colgarme de tu cuello y que los piecitos me queden en el aire, sos tan alto ! -o yo tan enana-.
Lo cierto es que podría odiarte. Pero te quiero tanto y te extraño y necesito horrores.
Hubiese dado todo porque solo fueses mio y yo enteramente tuya.
Y si debo reconocer que hay algo que odio, odio con todo mi ser... y es la conjugación de estos malditos verbos, de este triste relato, en pasado. En un pasado imperfecto, que para mi, en su momento, fue perfecto.



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