martes, 16 de octubre de 2012

Semanas complejas

Hay dos formas de describir mi situación. O caí en un retroceso o avance a una nueva etapa, una no muy linda. Esto tendría que haberlo sentido cuando recién me mudé. Pero no. En aquél momento me quedaba el odio, la sensación de injusticia, la frustración de sentir que lo había perdido todo. Hoy en día no todo está perdido, pero tampoco hay mucho más ganado.
Me entristece esta semana, me entristece propiamente dicho el día de la madre y todo lo que conlleva, por más comercial que sea. Extraño a mi mamá, a la mamá que tenía antes que todo lo malo ocurriera. Es tan grande el deseo de querer tener una vida normal como parecía que podía llegar a tenerla de chica, que me desgarra, me desgarra por dentro y me nubla los ojos en lágrimas, me quita el aliento y todo pierde el sentido al caer en la cuenta en dónde me encuentro, en lo que paso y hacia donde voy. Mentira, no tengo la menor idea hacia donde voy. O sea, puedo tener algún indicio, pero todo lo que planifiqué desde chica, siempre me salió al revés. Por lo que hoy en día prefiero optar por andar a la deriva. Aunque sea por un tiempo prudencial.
Me gustaría ser capaz de hacerme cargo de la situación, pero no se qué hacer, todas las posibilidades que considero son fácilmente refutables, todo termina en lo mismo, en la nada, en el dolor, en el conflicto, en la desesperación. Y yo solo quiero a mi mamá bien. A mi mamá con proyectos, con metas, con salud. Yo quiero algo que nunca más voy a volver a tener.

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