No importa cuanto huya, vos siempre estás ahí.
Siempre estas, al pie del cañón.
Y yo ya no se como librarme de la situación.
Cuando me entrego, me abandonás.
Cuando te dejo, me volvés a buscar.
Y así pasan nuestros años,
en este cuento de nunca acabar.
Quisiera sentarme y poderte confesar
que a todo o nada es a lo que pretendo jugar.
Si no me querés, dejame no quererte.
Si me querés, hace algo, reteneme,
Pero por favor te pido
terminemos este cuento chino,
ya sea para bien o mal,
solo te pido, no me condenes, a esperar.
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