domingo, 12 de junio de 2011

Noches largas

La noche estaba llegando a su fin, y como cual tragedia Shakesperiana no tuve mejor idea que buscarte. No fue mi intención arruinarte la noche, solo fue la inmensa necesidad de desahogarme, de quitarme un peso de encima. No es que seas el culpable, no es que yo sea la victima, ni viceversa. Es solo que no era la misma pagina nuestro punto de encuentro, ni siquiera el mismo libro. Y la verdad es que es horrible, y no me gusta para nada admitirlo. Pero por mas feo que sea, no deja de ser verdad, y si es verdad, tarde o temprano es lo correcto. Es la realidad de frente, sin espejismos, sin filtros. Te grite te odio y que no te iba a perdonar, y lo mas probable es que no lo haga, que no te perdone, pero no creo que te odie. No es odio, es la desilusión inminente que me perturba de vez en cuando. Es el no haber sabido donde me encontraba. Es la rabia de sentirme una idiota. Pero no es odio. Así que quedate tranquilo.

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