Después de haber estudiado hasta las cinco de la mañana, me levante seis y media para ir a rendir a las ocho. Mareada, descompuesta y siendo un manojo de nervios personificado. Un amigo, que también rendía, me paso a buscar, mitad de camino en el manubrio de la bici y la otra mitad a pata. Llegamos, repasamos un poco, rendimos, nos dieron la pésima noticia de que mañana, teniendo el examen que ser oral, seria escrito por simple antojo de la docente. Salimos, comi unas barras de cereal, se largo increíble diluvio, nos mojamos para cambiar de establecimiento y poder en el otro, tomar mate -por favor cuando sera el día en que pongan mate también en el edificio rosa !-. Nos empapamos, para colmo yo lleve una musculosa color crema -una radiografia creo que muestra menos que lo que mostró mi musculosa mojada-. Esperamos a que parara de llover. Me volví a subir al manubrio de la bici de mi amigo, lloviznaba, a mitad de camino se largo con todo, llorabámos de la risa -los que pasaban con paraguas o en autos también-, mi amigo cantando "I'm sinning in the rain" remato el paseo, llegue a mi casa -creo que si me hubiese metido en la ducha con ropa no me hubiera mojado tanto como en el regreso-, me di una ducha caliente y me acosté, mareada, descompuesta, siendo todavía un manojo de nervios, sumado a que seguía congelada. Dormí un par de horas, y retorno a la rutina. Casa de un amigo, mate y apuntes, para mañana repetir la rutina, espero no sea con lluvia incluida otra vez.
¿Qué cosa salvo el hecho de que el día no sea desastroso?... Las risas con las amistades. Con amigos, hasta una desgracia pasa a tomar papel de anécdota.
1 comentario:
Porqe con los amigos un día asqueroso puede volverse el más divertido rompiendo la monotonía diaria.Cuidate,bye!
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