lunes, 25 de febrero de 2008


No hay herida que no sane con el tiempo

ni corazón que muera por amor.

Escuchame bien lo que te digo,

todo pasa y todo llega,

nada es para siempre, ni siquiera tus recuerdos,

cuando menos lo imagines

aquello que tanto amaste,

aquello que tanto necesitaste,

aquello por lo que tanto sufriste,

por lo que tanto te heriste,

por lo que tanto lloraste

olvidarás... al final de cuentas no siempre somos dueños de nuestras elecciones, ni del olvido siquiera; recordar no está en nosotros si no en nuestra consciencia.

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