
No hay herida que no sane con el tiempo
ni corazón que muera por amor.
Escuchame bien lo que te digo,
todo pasa y todo llega,
nada es para siempre, ni siquiera tus recuerdos,
cuando menos lo imagines
aquello que tanto amaste,
aquello que tanto necesitaste,
aquello por lo que tanto sufriste,
por lo que tanto te heriste,
por lo que tanto lloraste
olvidarás... al final de cuentas no siempre somos dueños de nuestras elecciones, ni del olvido siquiera; recordar no está en nosotros si no en nuestra consciencia.
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