Durante toda nuestra vida hacemos lo que hacemos por una razón, ya sea por una meta que nos propongamos o por las personas que amamos, pero nunca por cosas del azar.
Todo tiene sus consecuencias y ya sean buenas o malas nunca hay que desaprovecharlas, si no son lo que esperamos hay que aprender de los errores que cometimos y sobrellevarlos de la mejor manera posible y si en cambio son realmente buenas hay que disfrutarlo con la inocencia de un niño que se alegra por lo que pasó pero con la consciencia de un adulto teniendo presente que nada es para siempre.
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